Condenan a hombre de 34 años por crimen de hermosa joven pircana PDF Imprimir E-Mail

Familia del condenado por homicidio, insiste en la inocencia del único detenido por los hechos, adelantando que solicitarán la nulidad del juicio.

sente1Con la condena de un hombre de 34 años por el delito de homicidio simple, culminó un proceso que se inició hace más de tres años. El Ministerio Público logró que se condenara a Juan Manuel Gallegos Sarabia por la muerte con arma blanca de Elizabett del Carmen Díaz Daza, que apenas tenía 22 años al momento de su deceso. Entre ambos existía una relación cercana y la tesis de la Fiscalía es que se trató de un crimen pasional. El acusado pretendía a la fallecida, pero ella lo había rechazado abiertamente. En el contexto de una discusión, éste terminó finalmente por asesinarla, según la teoría del órgano persecutor penal público que fue acogida por el Tribunal Oral en lo Penal de Puente Alto.
 
El episodio de sangre quedó al descubierto cuando la Central de Comunicaciones de Carabineros recibió un llamado de la apartada localidad de Los Corrales, en la Comuna de Pirque, que daba cuenta de desesperados gritos de auxilio de una mujer. En un primer momento fueron calificados como gritos de un menor, pero finalmente se comprobó que fue la petición de ayuda de Elizabett del Carmen Díaz Daza (22).
 
Alrededor de las 01:30 horas del sábado 24 de marzo de 2007, un vehículo policial de la Tenencia Pirque, ingresó por un oscuro y desalado camino que enfila hacia la cancha del Club deportivo “Bandera de Chile”.
 
Al ingreso, los efectivos no vieron nada, pero de regreso, observaron especies tiradas al costado del camino. Al apuntar el foco hacia el costado derecho, junto a un portón de ingreso de una vivienda, yacía el cuerpo de una mujer joven, la que presentaba heridas por arma, sin evidencias de violencia sexual. Se determinó en el lugar que la fallecida intentó escapar tras recibir las estocadas que le quitaron la vida.
 
sente2En fuentes policiales, siempre se sospechó que el autor era una persona ligada a la víctima y con un acabado conocimiento de la zona, dada la naturaleza del lugar y a la oscuridad reinante.
 
Tras la llegada de Carabineros al sitio del suceso, las primeras diligencias de investigación quedaron a cargo de la Brigada de Homicidios de la PDI, que en el empadronamiento del sector y la reconstrucción de los últimos momentos en que fue vista con vida la joven, llegó hasta  Juan Manuel Gallegos, conocido entre sus cercanos como ”El Cani”.
 
En las cercanías del sitio del suceso, se ubicó y entrevistó a la mujer que efectuó la llamada a Carabineros, cuyo testimonio fue preciso para determinar la dinámica de los hechos al hacer una descripción muy precisa de la víctima pidiendo auxilio a gritos. Si bien no vio al autor, se pudo establecer cómo fueron los últimos minutos de vida de Elizabett del Carmen.
 
En el análisis del sitio del suceso, se estableció que a pesar de estar herida de muerte, la muchacha se desplazó varios metros, hasta caer desplomada junto a una reja de madera de una vivienda. En ese inmueble nadie vio o escuchó algo y se enteraron del crimen con la llegada de los vehículos policiales.
 
sente3El hallazgo del cadáver se registró a las 01:40 horas. En base a la versión de la pobladora se rastreó el sector, instancia en que quedó al descubierto el crimen. En las inmediaciones, se halló un bolso de la joven con toda la documentación, teléfono celular y a metros, un cuchillo utilizado en el asesinato, el que fue levantado y periciado en busca de pistas adicionales. Con lo anterior, se descartó el robo como móvil, tomando fuerza la participación de un cercano, que de acuerdo al fallo condenatorio, resultó ser “El Cani”, quien además de ser su amigo, pretendía a la muchacha sin éxito.
 
Juan Gallegos Sarabia fue detenido a las horas posteriores del crimen y después de más de un año en prisión preventiva recuperó su libertad. Tras esto, pasó casi un año, llegando a la instancia de Juicio Oral en la que resultó condenado.
 
Para el Ministerio Público, más allá de toda duda razonable, el único responsable directo del crimen es Juan Gallegos, que según la investigación fue la última persona que vio con vida a Elizabett.
 
Se estableció que ambos estuvieron en un céntrico local de comida rápida de la comuna, ocasión en la que habrían discutido. La víctima se retiró a la comuna de Pirque y de acuerdo al análisis del tráfico de llamados, “El Cani”, se comunicó con ella en reiteradas oportunidades. El motivo de esto es que según el Ministerio Público quería juntarse con la muchacha, quizás para resolver el impasse. Si bien ella vuelve a las cercanías de su hogar minutos antes, a consecuencia de la conversación telefónica, la víctima se devuelve y espera a quien se convertiría en su homicida. El imputado dice que nunca la vio y entregó antecedentes erróneos y contradictorios respecto al camino que tomó para llegar al que conocía como la palma de su mano, conducta que pretendía dificultar la eventual investigación.
 
Según el Ministerio Público, Juan Gallegos inventó coartadas, pero todas fueron rápidamente descartadas. “Él estuvo necesariamente en el sito del suceso, así se advierte de la triangulación de las comunicaciones de su teléfono y por propio testimonio del hombre que dice escuchar gritos de auxilio, en circunstancias que en un primer momento aseguró que nunca estuvo en el lugar”, detalló a PALD el Fiscal Patricio Vergara.
 
El profesional explicó que se analizó una serie de mensajes que el acusado enviaba a la muchacha, en las que en ocasiones la trataba muy bien, pero en otras le advertía el dolor que le provocaba su rechazo. La teoría del Ministerio Público es que el hombre se obsesionó hasta llegar a convertirse en un homicida.
 
Para concretar el crimen, habría utilizado un cuchillo que fue recuperado. La víctima recibió una herida transfixiante en su brazo izquierdo, es decir, el arma cruzó la extremidad en un acto defensivo de la afectada y tenía dos heridas a la altura del corazón, pero sólo una herida penetrante. Esto se explica porque el autor sacó parcialmente el cuchillo, para volver a cargarlo. Estas heridas fueron las que finalmente le quitaron la vid a Elizabett.
 
El cuerpo también presentaba una lesión a la altura del bajo vientre.

FAMILIA DE CONDENADO INSISTE EN INOCENCIA
 Pese al adverso resultado del Juicio Oral, los familiares de Juan Manuel Gallegos Sarabia, insisten en su inocencia y anticipan que una vez conocida la sentencia definitiva, solicitarán la nulidad del juicio.
 
Juan Gallegos, padre del detenido, acompañado por sus hermanas Korina y Eufemia, señala que desde un principio la investigación estuvo viciada. “El único error de mi hijo es que mintió en su declaración inicial, pero eso no significa que sea el culpable de la muerte. Tuvieron tres años de investigación y no hubo ninguna prueba directa… si él  no dijo la verdad es porque tuvo mucho miedo”, aseguró.
 
Dice que no todos los testigos de la defensa prestaron declaración en el juicio y que se armó una trama para vincular a su hijo en el asesinato. “Entiendo que no se analizó por completo el tráfico de llamadas, que ninguno de los testigos lo vio en el sitio del suceso y tampoco hay pruebas biológicas. Tampoco Juan Manuel admitió responsabilidad y siempre ha insistido en su inocencia”, señaló el padre, indicando que se estaría cometiendo un gran error y que hubo lentitud por parte de la defensa de su hijo. “nunca nos orientamos, nos dejaron solos y hubo ciertas cosas que a la vista de los resultados no se hicieron”, comentó, detallando que hubo amenazas hacia la joven que no se habrían investigado, cuestión que es rechazada por el Ministerio Público.
 
Juan Manuel Gallegos tenía una estrecha relación con la muchacha, pero sin establecer una relación. “El la pretendía, pero nunca hubo nada. El la quería mucho y no sería capaz de hacerle daño”, recalcó el padre, indicando que nunca antes “El Cani” tuvo un problema. “Era un hombre de trabajo, muy tranquilo… él no es un homicida”, sentenció.
 
La familia está conciente que el futuro de Juan Manuel está cuesta arriba, pero esperarán a la lectura de sentencia definitiva, fijada para el lunes 19 de julio, y posterior a esto, decidir los pasos a seguir. “Por ahora queremos hacer un llamado a la familia de Elizabett, queremos decirle que mi hijo no tiene nada que ver con la muerte y que ellos lo saben. Ojalá que se imponga la verdad y podamos superar esta pesadilla”, concluyó Juan Gallegos.
 
La Fiscalía Local solicitó para el imputado una condena corporal de siete años y un día de prisión.