| Asesinato del “Marcelito” habría sido por encargo |
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Autores materiales, actualmente detenidos, aseguraron que había sido a consecuencia de un robo de un celular, pero la investigación apunta a otro móvil. Fuerza ha tomado en el transcurso de la investigación la tesis que la muerte de Marcelo Antonio Barrientos Allende, de 17 años, conocido en Villa Padre Hurtado (su población de origen) como “El Marcelito”, se trató de un asesinato por encargo. Si bien los primeros antecedentes por los cuales dos menores de edad se encuentran en internación provisoria, daban cuenta de un ajuste de cuentas por un robo de un celular; a casi dos meses del hecho de sangre toma cuerpo la autoría intelectual de un delincuente habitual del sector.De acuerdo a los antecedentes que maneja “Puente Alto al Día”, la muerte pudo haber sido encargada como consecuencia de una “mexicana” o “quitada de drogas” que afectó a un traficante de Villa Padre Hurtado, del que coincidentemente nadie sabe de su actual paradero. Consultadas fuentes allegadas a la investigación, después de la entrega voluntaria de dos adolescentes, se suscitaron una serie de eventos que permitieron a la policía y al Ministerio Público cruzar información que hoy sustentan el asesinato por encargo. Si bien no se entregó detalle a fin de no contaminar la indagatoria en curso, se confirmó que surgió el nombre de un adulto, con antecedentes penales, que habría solicitado un escarmiento ejemplar a quien le afectó su negocio ilícito. El castigo, terminó en homicidio. Las dudas se hicieron presentes al analizar las circunstancias de la muerte, ya que el menor fue literalmente acribillado a corta distancia. Sin importar que caminaba en compañía de su madre, “El Marcelito” recibió nueve disparos. . Lo cierto es que testigos escucharon más de una decena de disparos. Cuando el fallecido fue abordado por dos menores, estos no tuvieron problema en atacar a la madre, la que resultó con una herida a bala en uno de sus pies. "En primera instancia, establecimos que antes de llegar a Luis Matte Larraín, salen dos sujetos desconocidos, que por la descripción que nos da la madre también serían menores de edad, e inmediatamente comienzan a dispararle en las piernas y en otras partes del cuerpo", relató en su momento el subcomisario de la Brigada de Homicidios de la PDI, Paulo Villanueva.En Pasaje Los Pescadores Nº 2765, de Villa Comercio, tuvo el inicio el cruento asesinato, cuyo autor es el menor de edad (16) individualizado “El Maldito Kevin”. Se decía que el mencionado era miembro de una pandilla rival, pero sucede que victima y victimario fueron amigos y vecinos, según se estableció días después. Como consecuencia de los operativos desarrollados por la policía civil, finalmente, Kevin se presentó voluntariamente en el cuartel de la Brigada de Homicidios. Lo propio hizo el otro individuo, también menor de edad de iniciales D.A.F.F, quien le acompañaba al momento del asesinato En la formalización de cargos se reveló el nivel de amistad entre el homicida y su víctima. Ambos, de acuerdo a la declaración del detenido, se juntaban a fumar marihuana en la plaza de la nombrada villa. La relación se quebró al tiempo, ya que Marcelo Barrientos habría sustraído unos celulares a los imputados, acusándolos éstos de “doméstico”, es decir, que robaba a sus vecinos y a sus cercanos. Esa era la verdad de los detenidos, pero no se pudo constatar la sustracción señalada, tampoco se recuperó el arma homicida y llamó la atención que los menores se cerraron en esa versión, sin aportar información que la hiciera creíble o al menos aceptable. Tampoco fueron capaces o no quisieron dar detalles de cómo escaparon al litoral central y mantenerse en la zona por unos días evadiendo la acción de la justicia. “El Maldito Kevin” actualmente se encuentra privado de libertad en un centro de la Comuna de San Joaquín, dado que en San Bernardo se filtró que estarían “encargados” por cercanos al “Marcelito”. El Ministerio Público no se quedó con lo anterior y mediante la asociación de un parte denuncia que debido al hallazgo de un arma de fuego, se estableció que días antes de su muerte, “Marcelito” había ingresado a un domicilio particular, oportunidad en la que robó una escopeta y presuntamente droga. De hecho se había hecho cartel de “choro” por justamente escoger como objeto de sus ilícitos a micro y narcotraficantes. A lo dicho se suma la versión de vecinos de Villa Padre Hurtado, quienes daban cuenta que el fondo del asunto era una quitada de drogas. Estos dichos no fueron confirmados en su momento, porque fundamentalmente no se daban nombres y era más una cuestión genérica. Este y otros antecedentes se han ido sumando y se espera el resultado de una serie de diligencias para confirmar la tesis y proceder a la detención del autor intelectual del asesinato del menor. Lo claro es que existirían presunciones fundadas para el crimen por encargo, quitándole piso al homicidio por venganza personal. Respecto al menor formalizado, cabe indicar que tiene un nutrido prontuario policial que incluye detenciones por hurtos simples, robo con intimidación, robo con violencia, robos a grandes tiendas, por mencionar algunos. Dicen en la población que también se caracterizaba por portar armas y ostentar con ellas. |



Fuerza ha tomado en el transcurso de la investigación la tesis que la muerte de Marcelo Antonio Barrientos Allende, de 17 años, conocido en Villa Padre Hurtado (su población de origen) como “El Marcelito”, se trató de un asesinato por encargo. Si bien los primeros antecedentes por los cuales dos menores de edad se encuentran en internación provisoria, daban cuenta de un ajuste de cuentas por un robo de un celular; a casi dos meses del hecho de sangre toma cuerpo la autoría intelectual de un delincuente habitual del sector.
Cuando el fallecido fue abordado por dos menores, estos no tuvieron problema en atacar a la madre, la que resultó con una herida a bala en uno de sus pies. "En primera instancia, establecimos que antes de llegar a Luis Matte Larraín, salen dos sujetos desconocidos, que por la descripción que nos da la madre también serían menores de edad, e inmediatamente comienzan a dispararle en las piernas y en otras partes del cuerpo", relató en su momento el subcomisario de la Brigada de Homicidios de la PDI, Paulo Villanueva.






